Hace un par de años un amigo, J. M. Barquero, me comentó que había asistido en Palma a una conferencia multitudinaria impartida por un tal Nuccio Ordine, humanista italiano por lo visto muy famoso. No mucho después le concedieron a Ordine el Premio Princesa de Asturias, que no pudo recoger en persona porque se murió inesperadamente a los 64 años. Fue un derrame cerebral, se dice, pero no descartemos que lo quitara de en medio alguna conspiración internacional, y es que Ordine proponía otra manera de estar en el mundo, más lenta, más «destecnologizada».

La anécdota es que una profesora de español en Bérgamo, Desi Baute, el Día del Libro de 2023, de paso por Palma, se acercó a la mesa de la editorial Sloper en la calle San Miguel. Se interesó por mi novela Una heroína intergaláctica, y en posteriores conversaciones me contó que había sido profesora de español de Ordine. Me pasó enlace a la famosa charla de Ordine con estudiantes en Madrid, que merecidamente tiene más de 12 millones de reproducciones.
Se comprende el éxito de este divulgador de las humanidades. Tiene carisma y pasión. Es escucharlo y salir corriendo a comprar Orlando furioso, pero luego en la librería no encuentras ninguna edición apetitosa. Me sorprendió Ordine cuando explicó la importancia de seguir enseñando griego clásico en el bachillerato. Expuso un argumento de puro sentido común que me hizo ruborizar porque nunca se me había ocurrido. Yo siempre aduzco, cuando me veo obligado a defender las lenguas clásicas, razones más egoístas: el estudiante que se enfrenta al latín y al griego obtendrá un beneficio personal, adquirirá unos recursos útiles (ah, la utilidad de lo inútil que decía Ordine) para su vida. Pero Ordine apela a una responsabilidad con el futuro: si dejamos de transmitir el conocimiento del griego clásico, nos exponemos a que llegue un día en que sobre la Tierra nadie sepa leer un legado, incluso leer cualquier nuevo descubrimiento de materiales que contengan esa lengua.

Hace unos meses leí ese librito en que Ordine habla con George Steiner (George Steiner, el huésped incómodo). Es leerlo y salir corriendo a comprar El lapsus freudiano de Sebastiano Timpanaro, autor que inspiró al personaje de la novela de Steiner Pruebas, aunque sea en una librería on-line de segunda mano. En este libro Ordine recuerda que la palabra italiana senno significa sensatez, el seny de nuestro mallorquín. Y en cierto momento utiliza el adjetivo ecdótico. Novedad para mí. ¿Qué es ecdótico? Lo anecdótico lo tenemos dominado, pero ¿qué es lo opuesto a lo anecdótico, lo positivo de esa carencia que supone lo anecdótico?
Ecdótico es el adjetivo de la ecdótica, que es la disciplina que se ocupa de la edición de textos. Llevo casi treinta años haciendo de editor y más dando clases de griego y nunca se me había ocurrido mirar cómo es en griego edición: ἔκδοσις, dice la RAE. Pero en griego básico significa entrega, rendición. Es fácil apropiarse de este vocablo y presumir que en el gesto de editar un libro o un texto hay dádiva y sumisión.
¿Y qué tiene que ver con eso lo que comúnmente llamamos anecdótico, que entendemos como banal, secundario, superficial y distraído? En un trabajo de Pilar Tejero Alfageme para el Diccionario español de términos literarios internacionales, del CSIC, leemos que la palabra griega ἀνέκδοτος (anécdotos), en plural anécdota, es usada por Cicerón para referirse a escritos aún no publicados. O sea inéditos. ¿Cómo pasa a significar, la palabra anécdota, breve relato entretenido?
Tejero lo explica. Se utiliza por primera vez con este valor en 1654 por Jean Louis de Balzac (Anecdote) y ya Voltaire titula Anecdotes sur Fréron (1761) una colección de historias curiosas o, literalmente, «no contadas, o no publicadas antes». Antes de estas fechas a este tipo de relatos de los llama Apotegmas (ἀπόφθεγμα , apófzegma, es máxima u opinión) o Chría (de raíz χρή, jre, ser necesario o útil), pues eran dichos breves y útiles sobre un personaje.

Es evidente, pues, que en la naturaleza de la anécdota se junta la condición de «no editada» y la condición de relato entretenido, breve, antes inserto en géneros mayores como el simposíaco o las enciclopedias, y ahora fijado por primera vez, ya no inédito paradójicamente, cuando con la ilustración muchas historias transmitidas solo oralmente pasan a impresas.
Un último apunte sobre el carismático Nuccio Ordine. Cuando habla o escribe sobre la necesidad de que los profesores sean tan perfectos y apasionados que cambien la vida de sus alumnos… ¿En serio? Imagínense qué espanto. A las 8:00 h. te cambia la vida el profesor de Sociales. A las 9:00 h. te la cambia la profesora de inglés. A las 10:00 h. el de latín. A las 11:00 h. el de… En fin. Pobres chicos. Bendita mediocridad, bendito perfil bajo el de la clase docente. Es justo y necesario.
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qué delicia leerte, amigo
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¡¡Gracias!! Amable amiga…
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