Follar era otra cosa

1540-1.jpgRamón Buenaventura es el autor de la última traducción de “Meaulnes el grande”, del francés Alain-Fournier (Alianza, 2018), un clásico de la novela de iniciación o aprendizaje, una joya, la única, que el autor nos dejó antes de morir con 28 años en la Gran Guerra.

En una de sus primeras páginas uno se topa con la expresión “follar la fragua”. Primero me sobresalté por la sorpresa de leer palabra tan malsonante, pero enseguida recordé su etimología y mi única duda fue: a pesar de que es correcto, ¿alguien usa aún esta palabra en su acepción original?

Me divirtió esto, recordar que la palabra que tan vulgar nos parece en realidad nació como eufemismo, fue metáfora un día: era más exacto, para la acción de la que hablamos, utilizar “copular”, “fornicar” (que también es metáfora)… Parece que desde el inicio de los tiempos, aparte de “hacer el amor” o “hacer el sexo”, siempre nos hemos referido al acto sexual con metáforas: “yacer”, “conocer” (en el Antiguo Testamento “conocer” varón o mujer es tener “conocimiento carnal”). Lo divertido, en fin, es recordar que una palabra tan vulgar, la expresión más cruda, grosera y desnuda que tenemos para referirnos a “hacer el amor”, es una ingeniosa metáfora, un eufemismo.

He querido escribir este post con la ingenua pretensión de devolverle a la expresión española más vulgar posible, la del verbo follar, un halo de delicadeza, de poesía o ingenio verbal. Follar es usar el fuelle, es meter aire plegando un instrumento. Esta expresión ¿es machista entonces?: el follar y sacar aire a presión por el fuelle, instrumento con punta, como el pene, cosa que aviva la fragua y hace saltar chispas, es un acto exclusivo del varón. La mujer, en rigor, no folla. La mujer es el fuego que el fuelle hacer crecer; es la fragua que alberga ese fuego. En rigor, las mujeres hacen el amor, hacen el sexo, yacen, trotan, etc. pero no “follan” en el sentido etimológico del término. Son sujetos pasivos del acto de follar. Siguiendo con metáforas, la mujer podría “ordeñar”, pero también el hombre. En mallorquín tenemos una palabra que se lleva la palma del machismo violento, invasivo, agresivo: barrinar. daenerys-hot-scene-kp5--510x287@abc.jpg

Uno quisiera que la palabra follar dejara de sonar tan mal, que nos sedujese su intención olvidada de ser metáfora y velo. Follar es juntar las asas y plegar las branquias de acordeón del fuelle, avivar llamas, encender. No es fácil apreciar una palabra, sin embargo, que es patrimonio del varón y relega el papel femenino en el acto.

No es menospreciar a la mujer decir que nunca ha follado y nunca follará, decir que sólo puede ser follada. Al contrario, decirlo es decir que sólo ella puede ser soplada, sacudida por un viento y con ello encendida, fuego salvaje. Es decir que sólo ella puede conocer el placer, el éxtasis, el orgasmo, consumar el acto sexual y consumirse. Así, follar sí es un eufemismo.

Hay otra posible interpretación de la adopción del papel del fuelle como metáfora del acto sexual, una explicación acústica. A las prostitutas en la antigua Grecia se las llamaba, además de pornai (πορναι), jamaitipai  (χαμαιτυπαι), porque “sacuden el suelo”. El acto de usar el fuelle, o sea follar, puede que produzca un ruido de golpete rítmico o sonido de pieles chocando (el acordeón) muy parecido al de las ráfagas de la cópula. Esta interpretación es menos poética y tira por tierra la tesis anterior. Follar, ahora, ya no solo es cosa de hombres. Así, follar no es tan eufemismo.

_____________

Si crees que te puede interesar seguir este blog, puedes suscribirte.

Cuando la poesía es traducción

Hace poco, de buena mañana, recién empezada mi primera clase del día (8:00 h), recibí un whatsApp de una amiga. Me decía que estaba leyendo a Lacan y se había topado con dos palabras en griego clásico. Me preguntaba por su significado.

hqdefault.jpg

(Paréntesis: ¿qué les parece que para estudiar la carrera de Psicología nuestro sistema académico conduzca a nuestros estudiantes por el bachillerato de ciencias en lugar de por el humanístico, como siempre había sido?)

Me preguntaba mi amiga por “aletheia” y por “lethe”: ἀληθεία, λήθη, verdad y olvido respectivamente.

Casualmente o no, estas dos palabras con las que mi amiga psicóloga se topó en páginas distintas comparten raíz: “lethe”, λήθη . La alfa que niega ante esa raíz, nos invita a traducir “verdad” como “no olvido”, “ausencia de olvido”.

Si en un verso de un poema alguien plasmara la expresión rimbombante “la verdad es ausencia del olvido”, no sabríamos si encajar su lectura con un mohín ante algo cursi o ante algo petulante. Sin embargo, tal expresión no resulta ser un logro de la sensibilidad, un hallazgo verbal, un despliegue de talento poético: es una simple traducción.

¿La verdad es ausencia de olvido? Ausencia de olvido es recuerdo. ¿La verdad es recuerdo? Platón pensaba que no aprendemos: recordamos. La sabiduría (luego la verdad) es recuerdo. No nacemos a esta vida en blanco, tamquam tabula rasa. La teoría de la reminiscencia explica que somos almas procedentes del mundo de las ideas, por lo tanto solo tenemos que ponermos a dialogar filosóficamente para recordar lo que ya sabemos.

Quienes entienden la escritura o creación de poesía como un modo de conocimiento, y dan preeminencia a su vertiente filosófica, se podrían poner morados si supieran griego. No sólo dispondrían de un tesoro de conocimientos procedentes de la simple traducción, sino de un lenguaje impregnado de esa belleza primera que brilló en el bautizo de las cosas. Me acuerdo de esto por ejemplo siempre que tropiezo con la palabra cometa. ¿Qué es un cometa sino una “cabellera” luminosa? Es eso exactamente. ¿Es poético? Claro, pero no pretendía serlo. Es una obviedad, es una traducción.

Y ya que ha salido el cometa, os recuerdo la preciosa canción de La Marabunta, Venusiana.

Por cierto: ¿Platón creó palabras? ¿Debemos a Platón el ingreso en la lengua griega de las palabras  ἀληθεία y λήθη? Si creemos que no, entonces la teoría de Platón de que no aprendemos la verdad, sino que la recordamos, tampoco fue un aprendizaje ni una tesis osada. Se limitó, de nuevo, a entender la lengua de sus antepasados. No tuvo ni que recordar. Solo escuchar.

Vellocino de sangre

Nadia+del+Pozo-+tocados+Diciembre+1286.JPGNadia del Pozo ha titulado Vientre a su primer libro, un fotolibro. Es el libro más hermoso que he tenido jamás en mis manos. Hecho a mano, un libro de artista con tirada de 300 ejemplares, editado en Ciudad de México, con cubiertas de tela impresa con los dibujos que la sangre deja en la parte interior de una piel de cabra, y una textura que reproduce la rugosidad de los restos de vello. En su interior se alterna el papel vegetal, el de estraza, el convencional blanco, las tripas más animales de la historia del libro.

Nadia ha seleccionado 48 imágenes de entre miles, y un relato, para mostrar la punta del iceberg de una experiencia impactante. Durante años ha visitado una región remota de México y ha convivido con pastores de cabras, se ha empapado de la sangre de las matanzas, ha buscado la respuesta a una tensión vital, la llamada de la naturaleza, el origen de la vida.

IMG_8887_JPG.jpg

Yo que sueño con volver al útero materno, entiendo esa búsqueda de Nadia. Yo que tengo recuerdos de mi etapa fetal, sé que hubo un tiempo en que poco me distinguí del feto de un cabrito. Jasón y los Argonautas fueron a los confines de su mundo a buscar el vellocino de oro, y Nadia ha ido a los confines de nuestro mundo a buscar el vellocino de sangre. Pero también ha ido a los confines del tiempo, pues ha encontrado un modo de vida antiguo, residual y cercano a su desaparición.

Desde que he tenido ante mí el libro Vientre no puedo quitármelo de la cabeza. Tengo mono: quiero volver a ver esas imágenes de belleza inquietante que son más que imágenes, son mágicos facsímiles de animales amados y deglutidos, de su plateado secreto, de la proyección de sus estertores. Nadia, con esa apariencia de cuerpo delicado y frágil, esa voz suave y ese cabello brillante e indefenso, resulta ser una persona sin miedo al embate de los elementos en la búsqueda de respuestas fundamentales. Una exploradora dura, brutal, animal y espiritual y nada angelical.

Nadia es especial y no porque lleve un sombrero raro y elegante, sino porque hace cosas que casi nadie hace. Y nos deja asomarnos a ello a través de una pieza artística que nos propina un hachazo y nos parte en dos. Nos remueve sin compasión: no un poco, no, nos deja listos para echarnos en una olla y condimentar un guiso. El tópico es que hay obras que o no te dicen nada o te dicen mucho, demasiado. Con Vientre eso no es una opción. Con Vientre de Nadia del Pozo te quedas KO.

Una caña de pescar llamada Shakespeare

Manuela, librera exquisita que trabaja en Los Editores, librería de Madrid, me recomendó un libro de la editorial madre de este comercio que mima la editoriales pequeñas: La huerta grande. El libro es Las aguas tranquilas del Una, de Faruk Šehić, autor nacido en los 70 en Yugoslavia.

En la página 39 me he encontrado estas líneas:

Las cahipollas son conocidas como aguaflores o unavezaldías (pertenecientes a las Ephemeroptera), porque después de un año o dos, viviendo bajo el agua en forma de larvas, se convierten en insectos adultos y alados, y suben a la superficie; allí se someten a una nueva transformación, para vivir en el aire un solo día.

00106523282538____2__640x640.jpg

Un solo día. Vidas de un día, del día. Como la leche del día. Como los diarios, que se guardan en hemerotecas. Los filólogos deberíamos tener una asociación que acosara al ministerio de sanidad, y obligara o fomentara el uso de derivadas griegas en los supermercados: Nada del “leche del día”. Leche efímera.

El traductor de Sehic es Miguel Rodríguez Andreu. El libro se lee con ganas. Hay mucha biología. El autor estudió Veterinaria y pasó una infancia cerca de peces de río. Es una gozada chapotear en cada línea de esta novela con nombres de peces extraños. A falta de llegar al ecuador del libro, intuyo que se nos está contando una financia en el paraíso (más que una infancia de paraíso, que también) para pasar al infierno de la guerra a la que llegó a ir el autor. Estupenda sorpresa la de conocer una marca de caña de pescar de nombre Shakespeare.

πτέρον es ala en griego. Ephemeroptera unes tres palabras: ἐπί + ἡμέρα + πτέρα = ser vivo alado del día, de un día.

El cuadro de Zóbel ornitóptero tiene un título tautológico, mal pensado, creado por el mismo pintor, supongo, que esto de ser artista a veces es pasarse de creativo: “pájaro alado” (ὀρνίς es pájaro). No es “máquina con alas”, como alguien explica aquí.

Un poeta como Antonio Manilla sí demuestra similar sensibilidad a la de Šehić cuando titula en griego un bello poema de su libro Broza, precisamente inspirado en los insectos de otro río.

        Ephemera

Del huevo que una tarde de verano
depositó en el agua,
eludiendo el acoso de las truchas,
hoy ha nacido, mínimo y elegante,
el más hermoso insecto.

Desplegará las alas, volará
apenas unas horas, acaso conociendo
las hojas de algún chopo,
para luego buscar pareja junto al agua.
Hoy, también, morirá.

Su escueta perfección insuperable
carece de aparato digestivo,
pues nunca ha de comer,
su lugar en el mundo es ser cadena
sometida a la evolución.

Nace, se reproduce y muere
teniendo a su hermosura indiferencia:
la breve y plena vida de una efémera.

La tuya no es más larga.

Abajo: Faruk Šehić

55799454-5ff4-4c20-bde1-5993b0094cfb-faruk-sehic-100-718x446.jpg

 

 

Publicidad chapucera

Es sabido que poca gente hay más adecuada para trabajar en publicidad que los poetas, pues ellos dominan los recursos lingüísticos perfectos para crear lemas con efecto: los juegos de palabras, la asociación sorprendente, las aliteraciones, los contrastes.

“Puleva le va”

“Eres grande, pequeño” (Publicidad del Citroen Visa 2)

Si además de poeta eres filólogo, mejor que mejor.  No hay ningún filólogo (¡espero!) en la agencia publicitaria responsable, que haya parado a tiempo la chapucera y sonrojante campaña del Banco de Santander, en la que presumen de haber inventado algo. Nada más fácil para hacer creer que has inventado algo que inventarte una palabra. Para hacer eso se echa mano del latín y el griego siempre, claro. Pero ay, hay que saber.

Esto no es saber: “Digilosofía”

digilosofia.jpg

Con esta palabreja quiere presumir, este banco, de su apuesta por la tecnología, por “lo digital”, o sea por una relación con sus clientes a través del teléfono móvil.

Vale, pero…¿Digilosofía? ¿Qué tiene de malo la palabra “Digitosofía”? ¿Por qué “lo” en lugar de “to”?

Esta chapuza de neologismo se debe a la ignorancia pasmosa de que las raíces de filosofía, sin duda la palabra que ha inspirado “digilosofía”, son “filos” (φίλος) y “sofía” (σοφια), amigo y ciencia/sabiduría respectivamente.

¿Qué palabra querían inventar los publicistas del Santander? ¿Acaso algo que significase “la filosofía del dígito”? ¿O sin más “la ciencia de lo digital”? En el primer caso deberían haber creado la plabra “filodigitosofía”, por ejemplo. También “filodigitología”, o “digitofilia”.

Según dicen “Digilosofía” es “utilizar la tecnología en beneficio de las personas y las empresas”. Eso es “tecnomanía”. Le quieren dar un barniz humanista a una aplicación de móvil, un cacharro creado para que los humanos no nos veamos la cara. Es una aplicación muy útil, sin duda. Pero han machacado la lógica linguística para promocionarla.

___

Si crees que este blog te va a interesar, te invito a suscribirte.

3.2. Recopilación

  1. Definición de qué es leer y los retos de lectura a los que has intentado dar respuesta a lo largo del curso.Leer es construirse un refugio de guerra, encender un fuego con el que iluminarnos, derribar fronteras, conocernos, engrasar la herramienta de nuestro conocimiento.
    Me he intentado responder durante el curso al dilema de si lo digital puede ser un buen aliado de la lectura. Mi idea previa era que el curso iba a estar más dedicado a recursos de fomento de la lectura entre los alumnos, no tanto al descubrimiento de soportes digitales con los que exponer nuestras tareas.
  2. El gestor de contenido que has utilizado para la curación de contenido.
    He utilizado Symbaloo, es una herramienta que no conocía y me ha parecido muy interesante , práctica y atractiva.
     
  3. Acuerdo lector para fomentar la lectura desde tu área, materia o módulo de forma participativa.
    ¡ILUSIÓNATE!
  4. Manifiesto con las “7 claves para refinar la mirada”.
    Presentación de emaze:
  5. Propuesta de actividad para interaccionar y compartir en un medio digital.
    Reconozco que no sé muy bien si es este trabajo el que toca referir aquí.

En Griego vemos el mito de Prometeo y su mensaje: el progreso trae la destrucción de la Humanidad. El fuego (la técnica) es tanto el salvavidas como la condenación del hombre. La supervivencia en las peores condiciones es lo que tiene que afrontar la especie humana cuando lo ha perdido todo gracias a sus avances, sea la guerra o el castigo divino. En El pájaro pintado, novela de Kozinski, hay varias páginas dedicadas a la descripción de un cometa, una lata que contiene un fuego que no se debe consumir, del que depende la vida de su poseedor. La similitud con el poder que el benefactor Prometeo le ve al fuego robado para los hombres es total.

Eso expone ante los alumnos la vigencia del mito griego y ofrece un tema de eterna actualidad: Kozinski expone una Europa en guerra, arrasada. Aquí aparecen pues dos grandes temas vinculados: los desastres/consecuencias de las guerras reales (igual que en Claus y Lucas) y la supervivencia tras cataclismo o guerras futuras, ficticias. No dejan de escribirse este tipo de novelas, de llegar al cine. Los alumnos han visto películas de esta temática.

La selección:

Algunos bloques del symbaloo creado responden a libros únicos:

  • El pájaro pintado, de Jerzy Kozinski
  • Claus y Lucas, de Agota Kristof (Mencionable, pero no recomendable a menores de 25 años)
  • Farneheit 451, de Ray Bradbury
  • Los últimos, de Juan Carlos Márquez.
  • Juan Buscamares, Félix Vega (cómic)
  • Era mediaonoche en Bhopal, de Lapierre y Moro (reportaje)

Otros bloques son de listas de libros: de Fnac, de Silenzine, de Babelia. Es interesante ver coincidencias de los listados y leer sinopsis para elaborar nuestra propia lista. Aquí encontramos títulos como:

  • Metro 2034, de Dmitry Glukhovsky, (serie)
  • El martillo de Dios, de Arthur C. Clarke. y hasta 35 títulos en la selección de Fnac, muy amplia.
    Y otros de más prestigio literario como: La carretera (McCarthy), El cuento de la criada (Atwood), Sueñan las ovejas… (K. Dick) etc.
    Por cierto, en una de las listas aparece ¡¡Orson Welles!! como autor de 1984 (en lugar de George Orwell). Interesante lapsus.

Otro bloque es para la película Prometheus, que conecta el mito clásico con el género ciencia-ficción y trata la relación especie-humana/creador. Como curiosidad en otro ámbito, el cine.

Para quién

Esta lista de lectura está pensada para 1º y 2º de bachillerato.
La actividad con los alumnos pasa por:

  • investigar para hacer una lista amplia.
  • averiguar los argumentos, leer las reseñas.
  • propuesta de cada alumno de lista final y votación
  • leer los libros y tener charlas sobre los mismos
  • escribir una ficha respondiendo a un par de cuestiones, a concretar, distintas para cada obra.

Fuentes

para esta Symbaloo he recurrido a mis lecturas o bagaje, a Internet, a encuestas a los alumnos…

6. El tema propuesto para investigar.

Si el progreso abanderado por Prometeo era beneficioso para el hombre pero un arma de doble filo, pues acarrea nuestra perdición, los inventos humanos son un segundo intento de “progresar”. “La máquina”, con palabras de Tolkien, como paradigma de la destrucción de la naturaleza.

MÁQUINAS Y MITOS
7. El contrato de investigación para tu alumnado.
Contrato
8. Valoración del proceso y resultado final.
El curso tiene la virtud de enseñar harramientas digitales útiles para la actividad lectora, la exposición de contenidos o actividades, la reflexión y la investigación. Muchas de las tareas resultan un esfuerzo que vale la pena, pues son aplicables al aula y allanan un camino para la experiencia. Quizá mi impresión es que el hecho de hacer una tareas en el blog y otras como “entregas” en foros o en Aula Virtual, todo el material elaborado queda un tanto disperso, desordenado, y propicia la pérdida de un hilo conductor. Me ha parecido que alguna actividad de grupo exigía excesivo trabajo para el interés del producto final, en concreto la de las 7 claves para refinar la mirada. Con todo es un curso que me ha aportado grandes dosis de información, recursos TIC y reflexión, y del que salgo con productos tangibles útiles.